UN DIA COMO CUALQUIERA

Llegado el verano, atravesando por las olas de calor que caracterizan esta temporada del año a la zona en donde me encontraba viviendo para este momento de mi vida. Meses que se caracterizan porque la gente sale de viaje, porque las familias se reúnen para disfrutar de tiempo de descanso, el año escolar se detiene y las horas de trabajo se recortan a casi ⅔.

Me encontré solitario en el lugar en donde vivía, me encontré deseando estar separado de las personas a las que llamaba familia, me encontré lleno de ganas de celebrar y no celebrar, me encontré viviendo un tiempo de transición que por momentos no entendía, pero que podía sentir que me edificaba, que me llamaba a crecer y a moverme en dirección a mi fe.

y diligentemente las enseñarás a tus hijos, y hablarás de ellas cuando te sientes en tu casa y cuando andes por el camino, cuando te acuestes y cuando te levantes. Y las atarás como una señal a tu mano, y serán por insignias entre tus ojos. Y las escribirás en los postes de tu casa y en tus puertas. Deuteronomio 6:7-9

Desafiado como nunca antes, viviendo días como cualquier otro, me encontré solitario pero acompañado, acompañado pero deseoso de más y abrazado pero deseoso de un tipo de cariño que exigiera de mi una contraparte diferente. Había alcanzado lo que nunca antes esperaba, pude experimentar por primera vez, llenura en el señor, pude sentir de plenitud y descanso en alguien. Pude sentirme respaldado y creer que como decía Bob Marley o la biblia en numerosos versículos todo estaría bien.

Sin entender como mi confianza y mi fe se desplazaban en una buena dirección, en otras palabras crecían en una dirección diferente a la que antes hubiera podido explicar. Me daban seguridad cuando pasaba por los momentos en donde más inseguro debía estar, me hacían sentir tranquilo cuando menos conocía y/no podía interpretar lo que a mi alrededor sucedía,me hacían ver como aquellos conductores que toman camino en el desierto, entendiendo que por millas no tendrán un lugar en donde repostar, seguros que llegarán al otro lado sin problema, porque el equipo en que manejan es lo suficientemente bueno como para conducirlos a su destino sin mayor contratiempo.

El te ha declarado, oh hombre, lo que es bueno. ¿Y qué es lo que demanda el SEÑOR de ti, sino sólo practicar la justicia, amar la misericordia, y andar humildemente con tu Dios? Miqueas 6:8

A pesar de ello, sintiéndome descabellado al querer explicar a mis conocidos lo que me sucedía y no lograr que me entendieran, queriendo recibir su visión de las cosas que me pasaban y queriendo tener de alguna forma u otra una calificación de lo que vivía, pero no logrando de parte de ellos una respuesta acertada. Terminé por resignarme a aceptar que mi presente y mi futuro estaba en las manos de Dios, que nadie podría entender mi presente y lo que estaría por pasarme, porque Dios estaba detrás de ello y era él, quien en lo imposible lo había construido y lo había dejado pasar. 

Que siendo él, el Dios creador del cielo y de la tierra, no conoce imposibles ni límites, permitía que las cosas pasaran con un propósito y que nada inclusive, los pronósticos eran más acertados que él. Termine por aceptar que de su mano, solo él conoce lo que está porvenir y que de nuestra marte no queda más opción que confiar y esperar para ver.

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