HUYENDO DE LAS BENDICIONES

A principios de año y después de haber sido partícipe de una de las crisis más fuertes y de mayor repercusión económica de la historia. Me sentía ausente e incompleto, me sentía como un niño que camina solo por la playa, Cercano a la grandiosa imagen del mar y del atardecer soleado, preocupado y triste por no poder encontrar disfrute. En mi caso cercano a lo que siempre había sonado como profesional y como persona, sin embargo ausente e incapaz de poder disfrutar y compartir lo que había recibido con alguien cercano, que comprendiera el tamaño y lo grande de lo que había alcanzado.

Lleno de títulos académicos, de responsabilidades en mi trabajo, de beneficios sociales, de reconocimientos profesionales y de dinero en mi cuenta. Me sentía igual que cuando no tenía nada, me sentía tan pobre como antes y tan falto de propósito como cuando terminaba el colegio y desconocía cuál sería la carrera que estudiaría. 

Un sentimiento que semana a semana, no logré más que cultivar e incrementar dentro de mi, que conforme pasaban los días, me hacía más y más pobre, porque se apoderaba de mis pensamientos, mis experiencias y momentos importantes. Un sentimiento que pasaba de lado para dejarme ver, que en búsqueda de mi concepto de felicidad, había huido de mis bendiciones, me había alejado de los lugares en donde me gustaba estar y de los lugares que podrían reconocer aquello que me hacia mas o menos

Escogió lo insignificante para el mundo, lo despreciado y lo que no es nada, para deshacer lo que es, 1 Corintios 1:28

Distanciandome tanto como para hacerme casi imposible tomar camino de retorno, dejar las cosas en el pasado y vivir el presente sin estar proyectando el futuro. En piloto automático, los días se hicieron años y los años casi una década, mis seres queridos formaron casas y hogares y mi alrededor cambió al punto de que se había convertido casi irreconocible. Una imagen que cuando entendí, no podía entender como se había generado y que me hacía sentir decepcionado de mi mismo. Me hacía querer cambiar mi pasado y mi presente, pero me  llevaba a entender de que era imposible y de que para hacerlo debía pensar en mi futuro, aprender de mi pasado y cambiar mi presente.

Allí disuelto en el hoy, enfrentando las rutinas que me habían llevado a trabajar de forma autoinducida, pude experimentar lo que vive una persona al salir de un vicio, pude ver mis cambios constantes de caracter y decision, pude ver como incluso un adulto como yo flaqueaba en sus decisiones como un niño de 5 años, pude acercarme a el lugar en el que finalmente era vulnerable y necesitaba ayuda, porque allí me encontraba como en un pozo.

Necesitando ayuda, queriendo vivir un cambio real en mi vida y queriendo reconocer las cosas por su nombre, me dispuse a buscar a el unico que conocia y habia escuchado que no estaba allí para juzgarme, que no me vería a la cara públicamente para recriminarle por lo que había hecho y que estaría dispuesto a perdonarme mientras me enseñaba hacer mejor.

​​El Señor te bendiga y te guarde; el Señor te mire con agrado y te extienda su amor; el Señor te muestre su favor y te conceda la paz. Números 6:24-26 

Construyendo una relación y una comunicación habitual con el, con Dios, encontré libertad, encontré respaldo emocional, encontré respaldo económico y sobre todo encontré el respaldo de un padre. En él, el tormento de mis días, se torno en descanso, calma y paciencia, se tornó en una imagen totalmente distinta a la habitual, en donde no había nada que medir, en dónde riesgo significaba confiar y en donde la incertidumbre era fea. En donde sentí gozo por lo que tenía y en donde lo que había recibido de Dios cambiaba de valor, en esta oportunidad en positivo. Haciéndome ver que debía parar de huir de mis bendiciones, que debía parar para reconocerlas.

Con esto animarte a que si te encuentras viviendo en piloto automático, si te encuentras viviendo en un estilo de vida en donde nada es suficiente, en donde nada te contenta, en donde el sentimiento de vacío no para de crecer dentro de ti, a que te des un momento en tu vida para reconocer a Dios, buscar identidad y aprender a vivir acorde a lo que el señor ha preparado para ti.

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