ENSEÑÁNDOME A SOÑAR

En medio de una de los escenarios de escasez económica más grandes que he tenido en toda mi vida, por escasez económica me refiero a no tener dinero en mi cuenta disponible y disposición, para pensar en mañana y tener la capacidad para proyectar el futuro. En principio sufría de desconfianza, intranquilidad y de angustia. Con todo fuera del control de mis manos, inclusive soñar era difícil.

Viviendo cada día con temor del que sería mañana o unos meses después. Confiando en los números y en los pronósticos que mi mente y conocimiento eran capaces de hacer, logré pasar un par de meses, sosteniendome en mis finanzas, extendiendo cada centavo lo máximo posible. Queriendo crear en cada centavo una fortaleza, un espacio que me diera el control total de la situación, solo conseguí hacerme más miserable, solo conseguí estar más defraudado de mi mismo, solo consigue incrementar mis dudas y pararme justo en frente de mis nuevos gigante; llamados Paz, confianza y fe. Todos en conjunto, llamados Dios.

Que habite en ustedes la palabra de Cristo con toda su riqueza: instrúyanse y aconséjense unos a otros con toda sabiduría; canten salmos, himnos y canciones espirituales a Dios, con gratitud de corazón. Colosenses 3:16

Aterrorizado de enfrentarme ante este gigante conocido, de llegar en condición de dependencia y debilidad. Intentaba de todas las formas conocidas de no tener que dar este paso, de evitar estos momentos y retornar a el lugar en donde aún mis fuerzas contaban. Resisti tanto como me fue posible, trate de minimizar mis momentos de debilidad, confrontando a este gigante y ejercitando mi fe de forma total, solo en ciertos momentos .

Habiendo intentado todo y no haber conseguido más que el agotamiento y la frustración absoluta. Tome la decisión de descansar, de darle a Dios el espacio que debía, para como los gigantes en las historias de guerra, tomar la delantera, someter a su alrededor y liderar la victoria. Una victoria totalmente fuera de control para mi, tanto que el resultado no podía inclusive esperarlo o proyectarlo, porque está fuera de mi expectativa.

Encamíname en tu verdad, ¡enséñame! Tú eres mi Dios y Salvador; ¡en ti pongo mi esperanza todo el día! Salmo 25:5

Un resultado que hoy reconstruye mi imaginación, me enseña a soñar y me pide reconocer mi incapacidad, para darle espacio al gigante para limpiar el paisaje, construir el camino y entregarte un mañana diferente a mis sueños, tanto que mis mejores sueños son malos frente a él. Decirte esto, después de haber recibido un carro como ofrenda, un viaje como donación, un subsidio de un año como premio a mi trabajo y 2 propiedades como reconocimiento a mi esfuerzo pasado.

Hechos que en general me quebrantan, me hacen tan vulnerable como un niño, porque día a día, me recuerdan cuánto puedo hacer para mi mismo y cuanto él está dispuesto a hacer para mi, si se lo permito. Hechos que hoy me llevan a decirte que el es hoy, mi mejor decisión y mi prueba de que la felicidad solo existe a su lado, a pesar de mis expectativas y sueños, porque solo en el aprendo a soñar.

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