CON EL SUEÑO DE FORMAR UN HOGAR

Durante los últimos 15 años, mis ojos y sueños han estado puestos en diversas ocasiones en como seria mi vida si tuviera una familia propia, una casa llena de hijos, una esposa, un coche, el compromiso de llevarlos a el colegio todos los días y la responsabilidad de varias vidas en formación sobre mis hombros.

Ideas que en general me hacían soñar una y otra vez con lo que había visto en mi casa, pero de mi propiedad. Ideas que me llevaban a reflexionar sobre lo que era verdaderamente vivir, crecer, recibir un privilegio o gozar de una responsabilidad. Ideas que me llevaban a reevaluar mi pasado y la dirección que había escogido que liderara mi vida. Que venían a mi cabeza en cascada y que separaba de acuerdo con mi forma de trabajar, en escenarios y probabilidades.

Porque mi pueblo me ha olvidado, incensando a la vanidad, y les hacen tropezar en sus caminos, en las sendas antiguas, para que caminen por sendas, por camino no hollado. Jeremías 18:15

Ahogado en el riesgo que mis cientos de análisis me mostraban, mantuve por años el sueño de formar un hogar en pendiente, porque me llenaba de miedo y se me presentaban como algo que no sabia si seria capaz de sobrellevar. Dejando con ello el tiempo pasar y aglomerarse en mi contra, superando con ello la edad que en mi niñez había proyectado como ideal para vivir esta experiencia.

Perturbado por mi sensación de fracaso, cobarde e indeciso. Me compare con las personas a mi alrededor, mis amigos, mis compañeros de trabajo y mis familiares. Quise ponerme en los zapatos de aquellos que ya habían vivido mi sueño. Y como resultado no tuve mas que decepciones y duelos mentales acerca de las oportunidades que había dejado pasar y las cosas que hubiera podido alcanzar.

Defraudado de entender en quien me había convertido y como por mis propias decisiones me había distanciado con el pasar de los años mas y mas de mis sueños y objetivos, quise volver atrás a casa de mis padres, a el lugar en donde era conocido, con la ilusión de que aquí encontraría un espacio para ser y hacer, pero no obtuve mas que encuentros cara a cara con mis ideales y mis derrotas.

Quise cambiar mi presente, ubicación y manera de vivir. Y no encontré mas que agotamiento e impotencia, de ver como a pesar de mi esfuerzo el tiempo se me escaba sin detenimiento, como burlándose de mi lentitud e ineficiencia. Sintiéndome como el necio que golpea con la misma piedra 10 veces, decidí buscar ayuda, pero el solo pensar en que tendría que decir que me sucedía me avergonzaba y cerraba mi boca.

Después de estas cosas la palabra del SEÑOR vino a Abram en visión, diciendo: No temas, Abram, yo soy un escudo para ti; tu recompensa será muy grande. Génesis 15:1

Sin muchas opciones escogí acudir a la religión, pero en la religión encontré tradiciones y hombres que decían ser mejores que yo. Resignado levante mi voz en oración a Dios y a la biblia y fue solo allí en donde las cosas empezaron a cambiar, con el pasar de las semanas mis días cambiaron y hoy mis sueños se han reestablecido y encontré en el fortaleza y esperanza en que mi sueño vendría pronto y que el seria fiel para llenar mi corazón.

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