UNA FALSA IMAGEN O UN ESPEJISMO

Debo confesar para iniciar que escribir este testimonio es para mi hoy un acto de valentía y el cumplimiento de un deseo enorme de nombrar lo que se que Dios ha estado haciendo mi vida. Durante años escuche a cientos de personas, entre ellos psicólogos, maestros y pastores. Referirse a cadenas y ataduras, como algo diferente a los objetos físicos a los que identificamos con su nombre, como algo mental y espiritual, como un limitante que al igual que el objeto que recibe su nombre nos limita u obliga hacer.

Sin entenderlo, recuerdo que mas de una vez lo escribí, con el animo de en algún momento analizar el significado detrás de la palabra, el significado puesto en contexto. Conforme me hacia adulto vi ir y venir otros temas que cautivaron mi curiosidad y que sin pensarlo tomaron lugar en mi tiempo, mientras vivía cientos de situaciones en mi día a día a manera de hábitos y costumbres que se habían convertido en mis mas grandes tropiezos.

Recuerdo sentarme junto a mi cama frustrado intentando encontrar una explicación al ¿porque sí? o al ¿porque no? volvía a hacer o no era capaz de hacer algo, a pesar de haber tornado mi mente en el sentido opuesto y haber tomado la decisión de no hacerlo mas, recuerdo luchar con diferentes vicios a los que el mundo increíblemente hoy ya no reconoce como vicios, entre ellos la pornografía, la promiscuidad, el alcohol la mentira y la fiesta.

Vicios que fueron apareciendo en mi vida en momentos diferentes y de manera secuencial, presentándose uno a uno a lo largo del tiempo, cada vez como mas normales, mas aptos o mas accesibles para los años de edad y la madurez que iba alcanzando, a través de las que en ese entonces eran mis preferencias, amistades, circunstancias y actividades. Cada vez con mayor frecuencia en los temas de conversación y cada vez mas involucradas en los momentos compartidos.

“Pero hágase todo decentemente y con orden”.

1 corintios 14:40

Hoy mas de 12 años después, puedo decirte que a pesar de que todo mi entorno a cambiado, los hábitos creados en aquel momento aun permanecen en mi mente y bombardean mis pensamientos con frecuencia. Hoy entendiendo cada uno de ellos de una manera diferente, habiendo adquirido conciencia y discernimiento sobre su verdadero significado, debo decir que hacen parte de mi historia. Aun hoy sintiéndome con mayor dominio propio que nunca, al final del día estas falsas imágenes o espejismos de satisfacción aun tocan mi mente e incluso mi almohada cuando me encuentro solo y preparado para descansar, para sembrar tentación y despertar mis recuerdos.

Viviendo cada anochecer o fin de semana, como el momento al que no quería llegar. sintiendo como el mas grande de los mentirosos al incumplir una y otra vez las palabras que habían formado mis decisiones y me habían dado fortaleza en la mañana, volvía a caer o limitarme hacer lo que había dicho que no haría al final de la noche. Repitiendo el ciclo una y otra vez, hasta llegar al final de una fecha importante en mi vida y decidir parar, hasta el momento en que mi mente y mis emociones jugaran con mi carne para llevarme a tras. Me sentía frustrado y defraudado por mi incapacidad.

Ahí sintiéndome como aquel elefante que vive preso, atado a un trozo de madera enterrado en el suelo con 1/10 mi tamaño, entendí el verdadero significado de aquel tema que había escrito una y otra vez sin encontrar su explicación años atrás, me encontré atado a una cadena de vicios mentales que me obligaban a hacer lo que no quería, me encontré impedido por mi mismo y encontré que aun tenia un área por la que pedirle al señor, para mi impresión un área de libertad.

“Luego que clamaron a Jehová en su angustia, Los libró de sus aflicciones; Los sacó de las tinieblas y de la sombra de muerte, Y rompió sus prisiones.”

Salmos 107:13-15

Viendo las cadenas caer y mi mente ser liberada, hoy te puedo decir que empezado a encontrar los espejismos y a separarlos de mi, he dejado de sentir satisfacción y he visto a Dios cambiar en mi vida incluso estos mis propios gustos.

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