UNA CARTA DE NAVIDAD, UNA LISTA DE DESEOS

Para este momento del año, nuestra pregunta mas común y casi que, con la que empezamos cualquier conversación entre sonrisas, es ¿que estas pidiendo como regalo para esta Navidad?, esperando recibir comorespuesta un pequeño resumen que nos de a conocer cuales son las que cosas mueven los pensamientos, intereses y deseos de una persona. En pro a ajustar nuestra conversación y las temáticas que llegaremos a compartir.

Una pregunta común, con una respuesta aparentemente sencilla. Una respuesta que, en cualquier edad o etapa de nuestras vidas, revela mas que un grupo único de palabras y respuestas, revelan los deseos de nuestro corazón y cada una de las cosas que hemos acumulado durante un año, entre nuestros deseos de tener y que en algunos casos, significan el momento de llegar a ellos y adquirir.

Debo decirte que, durante gran parte de mi vida, Navidad fue la etapa mas feliz, de mas movimiento y con mas alegría del Año, en donde familias se reunían, decoraciones aparecían y las canciones en la radio tomaban un tono diferente. Pero también que todo no fue así siempre. Estando lejos de casa y de cualquier familiar, las palabras Navidad para mi habían pasado de significar alegría, para significar distancia y soledad. Palabras poco alentadoras que ante el ejemplo de un gato viendo la luna alumbrar la noche, resumía con gracia.

Palabras que estando en mis temporadas de escases económica mas sostenida, significaron largas noches de lagrimas y lagrimas, de palabras de arrepentimiento y exclamaciones profundas de que hago en este lugar. Que en general resumían mi situación como un sacrificio. Tragaba saliva y me disponía a esperar, tratando hacer de todo para ocuparme, olvidar y sanar mi conciencia en cuanto a que había hecho todo lo posible para lograr que algo pasara.

Con esto debe reconocer que pase largas noches de frio caminando, buscando un trabajo, limpiando techos, coches y casas, intentando creer que intentaría hasta lo imposible para lograr que sucediera un viaje relámpago. Que en los primeros casos nunca sucedió y que me llevaba a sentarme en una casa, para ser parte de una reunión, en la que todas las personas presentes eran conocidos menos yo, en donde los regalos irían y vendrían en todas las direcciones, en donde todos tendrían algo que dar, menos yo.

En donde sentimientos ambiguos bombardeaban mi mente, en donde la luz del árbol y la felicidad en el ambiente me llevaban a un silencio permanente, que no definía mas que un sentimiento neutro, que resume una cara con ojos y sin boca. Tiempo después el final de la fiesta llegaba y para mi impresión las listas de regalos habían incluido mi nombre, me habían dado regalos, tantos como jamás había recibido, incluso personas cuyo nombre no conocía.

No nos cansemos de hacer el bien, porque a su debido tiempo cosecharemos si no nos damos por vencidos.
Gálatas 6:9

Con solo palabras para dar y una sonrisa tímida, mi corazón se estremecía de sorpresa y asombro, lleno de interrogantes sin respuestas, que viendo los regalos recibidos llenaban mis ojos de lagrimas y mi tiempo de abrazos. Sentía que tocaban una parte de mi jamás que no conocía, que despertaba en mi corazón el deseo de dar a el desconocido, de ver al receptor de un regalo inesperado, sorprenderse y preguntarse sin explicación, recibir amor inmerecido y sin objetivo, ser bendecido de una manera que a pequeña lo dejaba sin palabras.

Cambios trascendentales sufrió mi vida y forma de pensar acerca de dar y recibir. Cambios que me llevaron a entender la realidad y el verdadero significado de la temporada, el nacimiento del niño Dios en Belén, un regalo inmerecido para mi, en un día cualquiera, en una familia, capaz de cambiar mi vida, darme esperanza y ser la luz que un faro da dirección.

Con regalos se abren todas las puertas y se llega a la presencia de gente importante.
Proverbios 18:16

Hoy siguiendo este gran aprendizaje, ¿quiero animarte a ser detallista a dar y a preguntarte el porque lo haces y si le darías algo a alguien a quien no conoces?, si tu respuesta es no, tengo que confesar que la mía por mucho tiempo fue la misma pero que cuando supe que Dios sin yo reconocerlo había dado a su hijo por mi y por ti, incluso cuando yo no lo conocía, mi vida cambio…

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