UNA APARENCIA, UNA REALIDAD

Después de un viaje, el tiempo de volver a casa llega de nuevo, las responsabilidades y las tareas adquiridas son miles de nuevo y las expectativas son todas reestablecidas. Aspectos que para mi, previo al inicio del año, me hacían temblar y me llenaban de incertidumbre, pero que eran la realidad siguiente.

Las apariencias o los supuestos no eran aptos para describir lo que estaba por venir, todo era posible y los pronósticos basados en el pasado de mi vida, no eran más que malas memorias que detendrían mi caminar y mi nuevo presente o que generarían expectativas donde la pregunta del “que pasaría si” seria el precursor de cada oración.

“Yo te haré saber y te enseñaré el camino en que debes andar; te aconsejaré con Mis ojos puestos en ti”
(Salmo 32:8).

Había una sola realidad y era que debería seguir adelante, que el tiempo seguiría su paso, que debía enfrentar los días tal como vinieran y ver el futuro con planes y objetivos en donde, en todos hubiera un espacio para la sorpresa, para el cambio y para la intervención de Dios. Recuerdo tener largas discusiones, en las que, hacia largos pronósticos, respondía a largas preguntas, me llenaba de malestar al pensar en los peores casos que podrían darse y en los planes de contingencia que podría realizar al respecto.

Pensando en voz alta, las memorias de quien era y/o había sido uno de mis mayores héroes, ponían en mi mente, palabras como licitaciones, negociaciones, planes de crecimiento…. sueños y expectativas que juntas hacían ruido y deslumbraban a cualquier persona en frente. Pero que llenaban de animo a quien las contaba, hacían de su tiempo “valioso”, de sus ideas y escenarios “brillantes”, avivaban su alrededor de fe y pasión.

Recuerdo entre palabras haber escuchado de su boca un día salir exclamaciones que dibujaban ceros y ceros, una nueva ubicación y a donde iba a llegar lo que quería ser. Me sentía como un castillo en el aire, me sentía hablando con un hombre de una fe inimaginable, que si sus palabras podrían ser hechos, seria como el que describe la biblia, al decir que le dirán a las montañas muévanse y se moverán.

Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia; y la paciencia, carácter probado; y el carácter probado, esperanza.
Romanos 5:3-4

Enredado en lo que podía ser o no, hoy debo decirte que todo lo que dijo este hombre que seria, es. Que sus planes sufrieron variaciones y fluctuaron en múltiples direcciones, pero que sobre todo lo que de el aprendí, era que todo se trataba de persistencia y que el mejor ejemplo de ello era mi relación con Dios y el como su mano siempre había estado abierta para mi a pesar de los años y mi negación a aceptarlo como una realidad y no como una apariencia.

Con esto invitarte a que apuestes por lo imposible, a que creas en que puedes llegar a verlos suceder y sorprenderte si Dios esta de tu lado, de un Dios que puede hacer una piedra un grano y de un grano una piedra. Eso hizo con mi vida…. Por eso ahora vivo realidades y no apariencias.

DÉJANOS TU OPINIÓN

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *