UN NO COMO RESPUESTA

Uno de nuestros mas grandes miedos todos los días, es la posibilidad de recibir un “no” como respuesta, que niegue las posibilidades de que algo suceda o cambie. Un “no” que elimine nuestras esperanzas, nuestros sueños, que reduzca nuestras capacidades e incremente distancias entre personas y/o que elimine los planes que hemos puesto sobre nuestra mesa.

Pero también la posibilidad de no ser capaz de decir “no”, de no ser capaz de abstenernos ha algo con firmeza, a una mala invitación, a un secreto que inculpe, a participar o ser testigos de un mal hecho, un vicio e incluso de aquello que va en contra de quienes somos, de nuestros principios.

Entendiendo el “no” como la palabra mas incomoda de escuchar o nombrar, menos deseada y mas omitida. Hoy os puedo decir viviendo días de mil compromisos y responsabilidades, siendo abrumado por arduas exigencias y expectativas, que entre todas las palabras un “no” hubiera sido el ancla que hubiera dado fin a mis días sin descanso, hubiera sido el origen de espacios de sueño, tranquilidad y paz en mis días, porque hubieran marcado el limite.

Sintiéndome tan desbordado de compromisos y responsabilidades como un barco de contenedores en una tormenta, cuya carga en personal y material es esperada con ansias por miles de personas en el lugar que tiene como destino, para ser usadas o vendidas; cuya póliza de seguros representa un valor, que es incapaz de abarcar realmente el contenido que transporta y a quien las olas, en compañía de los fuertes vientos de una tormenta golpean sin clemencia durante largos espacios de tiempo, que hacen que todo luzca como si no hubiese un después.

Pasaba largas noches de trabajo, estrés y preocupación. Que mermaban mi efectividad y llenaban mi mente de pensamientos de miedo, desconfianza y temor. Que solo me recordaban y me hacían pensar en todas las cosas que aun me faltaba por hacer, en los “nos” que había recibido como retroalimentación a una pregunta o exposición y en lo fallos que no volvería a permitirme cometer.

Recuerdo sentarme a llorar frente a un árbol a pensar, rebosado, en que me había involucrado, en el como respondería a todas las responsabilidades que recaían sobre mi nombre y en como respondería a las expectativas que los equipos de los que era líder habían puesto sobre mi. Lleno de preguntas y dudas, le reclamaba en voz alta a Dios el porque de mi situación y el porque me había dejado solo para este momento tan importante, en el que me sentía como un hombre en la orca que debe luchar en sus fuerzas para no morir ahorcado.

“Conozco, oh Jehová, que el hombre no es señor de su camino, ni del hombre que camina es el ordenar sus pasos”.

Jeremías 10:23-25

Allí recuerdo escuchar las palabras de un sabio hombre, que traía mis oídos los versículos en los que la biblia nombra a Salomón, a quien Dios bendijo con Sabiduría y gracia, a quien había dado un corazón sobrio, sereno y tranquilo, a quien había acompaño durante todos sus días de gloria y de pena, y a quien sobre todo momento nunca dejo.

Palabras que como el mejor de los consejos me ponían frente a mi situación y me hacían sentir avergonzado, porque había visto todo desde el engaño del vaso medio vacío y había devaluado las grandes cosas, que había vivido hasta el momento, que me habían formado en mi un mayor y mejor profesional, que me habían dado la capacidad de mantener equipos, de anteponerme a jurados, de viajar entre ciudades y de presentarme ante inversionistas. De pensar y ver como los protagonistas de la tan famosa e interesante serie de televisión “Shark tank”, de haber creado en mi y a mi nombre un legado, en tan solo unos pocos años.

“Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar”.

1 Pedro 5:8

Con esto animarte y decirte que no estas solo, que los negativos que has recibido te han hecho vulnerable, te han engañado y te han llevado a ver con escases. Te han hecho olvidar que has atravesado el mar rojo y te falta llegar a la costa del otro lado, que en cualquier situación la balanza ya esta inclinada a tu favor, ya ganaste. Que quien gana es quien corre la carrera y la finaliza por la oportunidad y la posición que le otorga. Que quien te ha puesto ahí, tiene una expectativa diferente a la tuya, que cuando llegas hasta la meta y alcanzas el fin en fe, dando todo de ti lo has honrado y que el entro lo poco te hará ver en alto ….. en resumidas palabras debo decirte que hablo del único Dios vivo, que no es el de las religiones, que es el del que habla la biblia y de la cruz vacía, conócelo.

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