RUTINAS QUE FORMAN

Después de 4 largos años, de vivir y enfrentar el que ha sido el cambio radical mas extremo en mi vida, de pasar por un arduo y difícil volver a empezar, de haberme sentido menos y de verme disminuida, de pasar del producto del trabajo de mi conocimiento a el producto del trabajo de mis manos. Hoy puedo decir que tras repetir una acción una y otra vez, de sentir y ver el resultado de la labor de mis manos y de ver como los resultados operativos, visibles mas allá de los números, también crean valor y como su valor iba mas allá de lo que podemos imaginar.

Habiendo vivido en 2 países diferentes a mi lugar de origen, habiendo visto a mis hijos crecer y formar sus familias, habiendo visto a Dios entrar a mi vida de manera real y haberme formado entre las paredes de una heladería italiana, en donde el helado “gelato” es mucho mas que un simple aperitivo, es arte de diferentes sabores, colores y nombres.

Pase largos días en los que mi actividad no iba mucho mas allá de crear sabores de helado cuyos nombres no podía si quiera pronunciar, de ver a personas de todas las edades entrar con grandes sonrisas durante las diferentes temporadas del año para comer con gusto un helado, para preguntarme por la historia detrás del nombre del helado y para dejarme servirles uno de los alimentos que mas habían deseado durante el día o incluso durante la semana.

Todo aquel que lucha, de todo se abstiene; ellos, a la verdad, para recibir una corona corruptible, pero nosotros, una incorruptible. Así que, yo de esta manera corro, no como a la ventura; de esta manera peleo, no como quien golpea el aire, sino que golpeo mi cuerpo, y lo pongo en servidumbre, no sea que, habiendo sido heraldo para otros, yo mismo venga a ser eliminado.1
Corintios 9:25-27

Tras repetir esta acción una y otra vez, empecé a sentir gusto en aquello que hacia, empecé a disfrutar del servicio a las personas, de ver en cada persona una sonrisa, de ver agradecimientos ir y venir. Porque a diferencia de mis trabajos anteriores, en este recibí constantes respuestas en feedback, en su gran mayoría positivas. Sintiéndome atraída pero decepcionada por lo que era y lo que podía ser, empecé a preguntarme y a aspirar a cargos mas altos y de mayor numero de responsabilidades.

Sin embargo, las respuestas positivas no llegaban, decenas de “lo siento” o “en otra oportunidad” llenaban mi bandeja de entrada en el correo electrónico, no agregándome mas que mal gustos y frustración. Sintiendo que no daba mas, con mis manos desgastadas y afectadas por el tipo de actividad que por primera vez en mi vida, tomaba lugar. Caí de rodillas en oración, para pedirle al señor por mi tiempo, por mi trabajo y por aquello en lo que se habían convertido mis días.

Entre quejas y reproches de mi parte, un dia regular de trabajo, un martes de invierno, vi una pareja de clientes, ingresar a la tienda y pedirme un helado para posterior a ello, llenarme de preguntas y palabras de admiración, para dejarme ver que como el bombillo en un cuarto oscuro, que solo esta presente para cumplir dos funciones dar luz y claridad a el lugar, cumple. Pude entender y ver como Dios me decía con palabras suaves y de admiración, que me quería ahí presente y que 2 años después de haber empezado, el seguía queriéndome ahí en ese lugar, que mi trabajo era permanente, que todo dependía de lo constante que fuera, que estaba cumpliendo mi propósito y que mi labor era esta ahí, pues mi labor no había terminado.

Dios mío, por las noches pronuncio tu nombre; quiero seguir tus enseñanzas, pues es lo que me corresponde. Dios mío, tú eres todo lo que tengo; de todo corazón quiero obedecerte y agradarte. ¡Cumple tu promesa y dame ánimo!
Salmos 119:55-58

Con esto animarte a que, si luchas por salir de la rutina, entiendas cual es tu situación, recuerdes el lugar en donde estas y a que en oración le preguntes a Dios, cual es su propósito contigo, porque incluso repitiendo una misma labor, la expertise da resultado, quebranta y forma. A que el fruto de la persistencia, es como una gotera, que no por fuerte o pesada, si no por ser la frecuencia con que golpea una roca una y otra vez, es capaz de atravesar una piedra.

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