ESTILOS DE VIDA Y TRADICIONES, LEJOS DE LA VERDAD

Desde muy temprana edad, fui enseñado e instruido de acuerdo a una religión, a unas costumbres familiares y sociales, a un estilo de vida y a una serie de creencias; sin poder de decisión y/o elección. Por años viví en primer plano un sin numero de actos religiosos validaban mi participación y membresía en mi entorno cercano.

Actos y ceremonias que, en un país latino, iniciaban casi desde días después del nacimiento de cualquier niño, quien sin potestad y/o autoridad era bautizado y presentado a la sociedad como limpio, para después embarcarse a los 10 años, en un extenso proceso de rituales y ceremonias que culminaban en la primera comunión. Acto seguido y 6 años mas tarde de la confirmación y con este la declaración de un hombre ante la iglesia como apto para enfrentar el mundo.

Siendo solo un niño recuerdo ser llevado por mis padres, mis profesores y familiares a cientos de eventos eclesiásticos en donde un sacerdote sentado en lo mas alto de una capilla y/o un sitio de eventos se presentaba ante un pulpito para repetir de manera secuencial rezos en referencia a diferentes personajes bíblicos y en referencia a Dios. Para llegada casi la mitad de la ceremonia llamarnos a todos los presentes a confesar ante un sacerdote oculto al otro lado de una pared y a verme dirigido a repetir en cadena rezos y rezos, que prometían absolverme de mis pecados, hacerme aceptado delante de Dios y prepararme para enfrentar nuevamente mi entorno.

“No os conforméis a este siglo sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cual se la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta”.

Romanos12:2

Inquieto y con miles de preguntas en mente, empecé a cuestionarme sobre este tipo de tradiciones, sobre el porque era llevado hacer algo que ni siquiera se me había consultado, sobre el porque tenia voluntad hasta que llegaba el Domingo y el porque debía llevar mis pecados a lo que sentía como un juicio ante un hombre que parecía estar en un nivel mas alto que yo.

Queriendo validar mis dudas, fui instruido en historia y sorprendido por la existencia de otros cientos de creencias como la que se me había sido instruido, que nombraban a Dios con diferentes nombres y hablaban de el en diferentes libros, en donde los sacerdotes gozaban de diferentes roles, en donde los rituales eran diferentes y en donde las obligaciones de un creyente eran totalmente diferentes. Incluso divergían entre una religión y otra, marcando oposición y estilos de vida totalmente diferentes.

A mis 19 años en una cultura de empates en donde buenos y malos actos equilibran la balanza y cubren remordimientos, recuerdo haber sido abordado cientos de veces por diferentes tipos de personas que, entre conversaciones, exponían increíbles testimonios y experiencias de vida, muy distantes de lo que hasta el momento para mi era normal. Recuerdo escucharlos y mirar sus ojos brillar, mientras hablaban de los cambios que había sufrido su vida después de aquel tan increíble suceso y de como a partir de ese día sus rutinas habían empezado a cambiar.

Convencido de la realidad y del contenido de la historia de cada persona, que casi podía mostrarme las pruebas una a una, Quise ver cada caso como una experiencia personal, tan única como la persona que lo cuenta, y me acostumbré a escucharlas y aceptarlas. Años después pude visitar Europa y conocer de primera mano las grandes y famosas iglesias de la región católica, las deslumbrantes mezquitas de la religión musulmana, las sinagogas judías y los eventos de incredulidad del ateísmo. Para verme sumergido en un mar de incertidumbre, que solo apuntaban a una inmensurable confusión, a un enorme deseo de Dios, ha un hambre de esperanza y de propósitos incalculable.

Al otro lado del mundo, años después tuve la oportunidad de en otra cultura, en USA, acudir a una iglesia cristiana, pequeña, sin imágenes, sin estatuas, sin lugares altos o bajos, únicamente con una cruz vacía y un grupo de personas que te recibían con tanto gusto y sin conocerte que parecía que hubieses llegado a tu casa. Un lugar al que solo puedo describir con exactitud con la palabra “Paz”, un lugar en donde no era obligado a nada, en donde no había un intermediario por quien debía hacer obligatoriamente algo, en donde mi voluntad tenia valor y de mi decisión dependía todo.

“¿No has sabido, ni oído que el Dios eterno es jehová, el cual creó los confines de la tierra? No desfallece, ni se fatiga con cansancio, y su entendimiento no hay quien lo alcance”

Isaías 40:28

Por primera vez pude sentirme libre y sentar cabeza para elegir, para decidir y para tomar conciencia con propiedad y sorpresa; de quien era este Dios tan distinto del que hablaban caras alegres sin siquiera verlo, del que una cruz hablaba estando vacía, en donde no tenia que hacer nada para ser aceptado y que caballerosamente esperaba por mi. Sin entenderlo por algún tiempo, Hoy quiero decirte que decidí matar mi curiosidad en ese lugar, construir mi entorno entre esas caras alegres y vivir la sensación de libertad que el entorno transmitía y que todos estos sentimientos de armonio no contagiaron mi vida hasta 2 años después vivir y ver, que había una realidad ante mis ojos que no podía negar y que estaba siendo expuesta ante mi para llenar mi vida de propósitos.

Esa realidad era Dios, el Dios de la biblia, no de las religiones, el Dios vivo y de la cruz vacía, no el de estatuas e imágenes, el Dios que puede responderte y quiere tener una relación directa contigo, no el de estatuas que debes pintar y mantener con el tiempo…. Sin palabras, solo puedo decirte que hay una sola respuesta y no es la religión o los símbolos, es Dios el único Dios.

Un comentario

  1. Hermoso testimonio que revela lo que muchos hemos vivido y cómo gratamente nos hemos encontrado con esa verdad que es Dios, una búsqueda en un acto libre sin ataduras, una decisión que te lleva a conocer de manera personal a Dios y saber que has encontrado lo que tú corazón no era llenado por lo que el hombre te decía, sino por lo que Dios hace y transforma tu vida para darle ese sentido, esa forma de creer y alimentarte con la Fe, de la existencia de un Dios único, donde sólo hay un camino para encontrarse con El y vivir vidas plenas

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